En este proyecto sumergimos al espectador en un viaje sensorial hacia la Argentina de 1980, una época donde el verano olía a carnaval, la ternura se medía en gestos cotidianos y la infancia se vivía con una mezcla de inocencia, aventura y creatividad sin límites. A través de inteligencia artificial generativa transformamos esta memoria colectiva en una pieza audiovisual que captura la esencia de una década luminosa.
El objetivo fue recrear momentos icónicos: la familia unida en carnavales barriales, la calma de acompañar a la abuela a darle de comer a las palomas en la plaza, la emoción de buscar la sortija en la calesita, la libertad de recorrer el barrio en una bicicleta Aurorita y los juegos improvisados en la calle con autitos, masilla, una cuchara y una pista de tiza trazada a mano. También incorporamos objetos fetiche de la época: los fantásticos Sea Monkeys, y la muñeca Marilú, símbolo absoluto de ternura ochentosa.
Creamos una cápsula audiovisual que celebra la infancia, los lazos familiares y la magia de lo simple, resignificando recuerdos que siguen vivos en el imaginario argentino.
Workflow del Proyecto
Recreación sensorial de veranos ochentosos
A través de modelos de image-to-video con estética retro, generamos escenas de carnavales de barrio con serpentinas, espuma y colores desaturados propios de cámaras Super 8. El diseño lumínico buscó capturar la atmósfera cálida de los atardeceres estivales, con sombras largas y texturas analógicas.
Escenas familiares cargadas de simbolismo
Representamos momentos íntimos como el paseo con la abuela alimentando palomas, trabajando especialmente en la gestualidad afectiva: manos arrugadas ofreciendo migas, miradas cómplices, movimientos suaves y cotidianos que transmiten ternura y pertenencia generacional.
Iconografía infantil de los años 80
Creamos secuencias emblemáticas que reconstruyen:
- la búsqueda de la sortija en la calesita, con planos dinámicos y una paleta cálida,
- la clásica bicicleta Aurorita, modelada con precisión histórica,
- los juegos callejeros con autitos, masilla y cuchara, recreados mediante animación IA con control de físicas,
- el descubrimiento fascinante de los Sea Monkeys en un frasco,
- y la delicadeza de la muñeca Marilú, generada con texturas que evocan juguetes reales de la época.
Cada elemento fue creado para activar recuerdos viscerales de quienes vivieron esa década.
Narrativa y dirección emocional
La narrativa se construyó con voice synthesis de tono cálido, evocando la voz de un adulto recordando su infancia. Desarrollamos una cadencia suave, casi poética, para reforzar la sensación de memoria compartida.
Diseño sonoro evocativo
Incluimos sonidos de plazas, risas de niños, campanas de calesita, ruedas rozando el asfalto y el murmullo veraniego de los barrios argentinos. Los efectos fueron tratados con filtros que simulan grabaciones caseras de los 80.
Estética visual tipo película casera restaurada
En postproducción aplicamos grano fílmico, sutil aberración cromática y un look inspirado en documentales domésticos Super 8 y fotografías color Kodak de época. La corrección de color equilibra nostalgia con calidad cinematográfica moderna.
Resultado Final
El video es un homenaje emocional a la infancia argentina de los años 80:
los veranos de espuma y calesitas,
las plazas llenas de palomas,
los juguetes que definían sueños,
y las tardes eternas en la vereda.
Una pieza que rescata la magia de crecer en un país donde la diversión se encontraba en las cosas más simples.

